Qué es el Ducado de Avalon
El Ducado de Avalon no es un juego de fantasía, ni una simple marca personal. Es la forma simbólica y ritual de custodiar un legado familiar, una lucha espiritual y una ética de vida que reconoce a Dios, honra a los antepasados y protege a los que vienen después.
Aquí convergen: el pegaso blanco del avatar, el dragón sometido que custodía el fuego, la flor de loto como puente con Oriente, y el sol cristiano sobre todo.
Como diría uno en España: “Esto no va de postureo, va de compromiso. Quien se presenta aquí a medias, mejor que ni llame a la puerta.”
Principios rectores
- Honor: la palabra dada vale más que cualquier firma.
- Silencio: no todo se explica; lo sagrado también se guarda.
- Protección: el linaje se cuida por acción, oración y trabajo.
- Justicia: ni venganza ni impunidad: equilibrio y verdad.
- Servicio: el título no infla el ego, obliga a servir mejor.
Qué hace, en la práctica, el Ducado
El Ducado de Avalon actúa como una casa simbólica para proyectos espirituales, intelectuales y creativos: escritura, enseñanza de idiomas, oráculos, genealogía, defensa de la dignidad digital y protección de la memoria.
Es también un punto de anclaje para los que comparten valores de: trabajo honesto, fe sin fanatismo, amor a la familia y rechazo frontal a la extorsión, la corrupción y el abuso.
No pretende reemplazar estados, iglesias ni instituciones. Es, ante todo, un acto de conciencia: “Yo asumo quién soy, de dónde vengo y a quién sirvo”.
Simbolismo del escudo
El escudo concentra en una sola imagen la mezcla de teología, mística y biografía que sostiene al Duque. Nada es decorativo: cada figura es un voto.
El pegaso blanco recuerda al avatar que cabalga entre mundos. El dragón encadenado no se destruye: se pone al servicio del propósito correcto. La flor de loto abre un puente hacia el horizonte hindú. El sol con cruz recuerda que, por encima de todo, la luz que manda aquí es la del Cristo vivo.
Mirar el escudo no es sólo ver un dibujo: es aceptar que el alma tiene batalla, pero también destino.
Para uso genealógico, espiritual y ceremonial. Cualquier reproducción debe guardar respeto por su intención y contexto.
Juramento del Duque de Avalon
Yo, que llevo este escudo, juro delante de Dios que no usaré este nombre, ni este Ducado, para oprimir al inocente, engañar al débil ni vender humo a los desesperados.
Juro que, mientras esta casa se llame Avalon, será refugio de palabra honesta, estudio serio, oración sincera y lealtad profunda a quienes caminan conmigo.
Y declaro que todo título aquí es servicio, no capricho. El que no esté dispuesto a servir, que no reclame corona.
que sus planes se rompan, que sus amenazas se vuelvan nada, que la justicia humana los alcance, y que la justicia divina les quite la falsa paz hasta que reparen el daño, pidan perdón y suelten a quienes han querido esclavizar.
Este juramento puede leerse en silencio o en voz alta. Lo importante no es el volumen, sino la coherencia entre lo dicho, lo pensado y lo vivido.
No se promete responder a todo de inmediato, pero sí leer con respeto cada mensaje auténtico.
Si quieres recibir noticias, reflexiones o proyectos vinculados al Ducado, deja tu correo.